#94 / NEGRITUD: Recordando a Alfonso López Domínguez

#91 / El testimonio de Fernando Cabrera.

cabrera

(si alguien sabe de quién es esta foto, que avise así doy el crédito correspondiente)

A principios de los ’80 (calculo que sería ’82 u ’83) me tomé un café con Fernando Cabrera en el viejo (y extinto) Sorocabana que estaba en Plaza Cagancha. En esa ocasión, Cabrera me dijo (o yo creo que me dijo) que él no entendía cómo algunos músicos podían trabajar con López Domínguez, cuya ideología política poco o nada tenía que ver con la del Canto Popular. Como este blog refleja mi afecto y admiración por el Flaco pero en ningún momento quiso ser una glorificación enfermiza (al Flaco lo quiero con sus luces y sus sombras), me interesaba mucho volver a hablar con Cabrera. Con su amabilidad y lucidez habituales, a fines de enero Cabrera aceptó hablar conmigo. Esto es lo que me dijo.

Cuando te pedí que habláramos sobre esto, tú me dijiste que habías hecho una revaloración de lo que hablamos en los ’80. Agregá lo que quieras.

Lo que pasa es que la persona que nos ocupa, López Domínguez, se puede decir que fue un verdadero pionero de una función, que es la de representante o manager de música, de músicos, que no existía [en Uruguay] en el momento que comenzó a hacerlo a fines de la década del ’60. Él fue, de algún modo, una persona que lo hizo por primera vez y lo hizo muy bien. No sé de dónde él habría sacado esa experiencia, esos conocimientos, como para llevar a cabo esa tarea que, según tengo entendido por comentarios personales de músicos que trabajaron con él y también por cosas que he leído a posteriori, fue  realmente muy eficiente y lo hizo muy bien. Se encargó de la organización, la logística, la promoción, los contratos, una cantidad de cosas que no estaban tan al día en ese momento. Me refiero a la época alrededor del año ’69, ’70, ’71, por ahí. Luego hubo un decaimiento de la actividad de la música popular de esa época y, de algún modo, él desaparece, dejo de escuchar de él. Pero cuando yo comienzo a hacer música unos 15 años después (yo pertenezco a la generación después de Tótem y toda esa gente), vuelve López Domínguez, y aquí te voy a pedir que me ayudes con la memoria, volvió a aparecer pero también cumpliendo una función periodística. No recuerdo si era en el diario El Día

No. Era en El País. Él trabajó ahí cuando Elbio Rodríguez Barilari todavía estaba.

El País. Exactamente. Entonces yo ahí lo conozco por primera vez en persona, cuando yo estaba empezando en la música. Y me encuentro con un hombre generoso, una vez más, con lo que estaba sucediendo con la siguiente generación de músicos que yo integraba y en muchas oportunidades me hizo entrevistas, me brindó sus páginas, promocionó las cosas que yo empezaba a hacer en esos años.

¿Eso era antes de MonTRESvideo?

No. Lo primero que yo hago es MonTRESvideo. Ahí es que yo lo conocí personalmente, cuando me entrevistó, me convocó para promocionar las cosas que yo estaba haciendo. Más no te puedo contar, porque ésos son los dos recuerdos que yo tengo. El primero, siendo yo un adolescente y viendo lo bien que funcionaba Tótem y que ya se hablaba de él. Luego pasan varios años y vuelve a aparecer como periodista y es cuando lo conozco personalmente. Luego le perdí la pista, no sé bien qué sucedió después.

Ahora refrescame la memoria vos: en esa reunión que tuvimos vos y yo en el Sorocabana, a principios de los ’80, cuando salió el tema López Domínguez, en un momento te preguntabas cómo podía ser que nosotros trabajáramos con una persona cuyas ideas políticas eran, en gran parte, tan opuestas a lo que en esa época era “la oposición”, y cuya columna vertebral artística era lo que se conocía como “Canto Popular”. Después de un tiempo, hoy me dijiste antes de grabar esto, reconsideraste tu posición. Lamentablemente, nuestro encuentro en el Sorocabana fue algo informal, no una entrevista grabada. Pero estoy seguro que fuiste vos el que me dijo eso y por eso quería hablar contigo. ¿Estoy loco o pasó eso?

Sí… Pueden pasar dos cosas: una, que no haya sido yo el que te dijo eso, porque mi memoria es muy mala. O la segunda posibilidad es que, como te lo acabo de manifestar, estoy reconsiderando mi opinión sobre él.

Pero cuando me decís “estoy reconsiderando” ¿estás aceptando que en un momento tenías otra opinión de él, aunque no me la hayas dado a mí antes?

Tengo un recuerdo vago de que era una persona… O sea… Ese momento del Uruguay, un poco antes y durante la salida de la dictadura… Pero ya desde unos años antes, porque yo estoy trabajando en la música desde el año ’77, que es cuando yo debuto con mi primer conjunto, MonTRESvideo… Eran épocas… ¿Cómo te puedo decir? Muy polarizadas, y estaba claro que López Domínguez no pertenecía, o no formaba parte, no acompañaba, a un muy genérico movimiento social de Uruguay que abarcaba muchas banderas y partidos y que estaba en contra tratando de sacarse la dictadura de encima, ¿no es cierto? Daba la impresión de que él no participaba de ese empuje. Razón por la cual, calculo yo, sin tener un claro recuerdo, que por ahí yo tenía una visión crítica de él respecto a su conducta social y política en ese momento. Lo que no quita que yo pueda valorar su actividad anterior como representante o manager en los años ’70 y fines de los ’60 y también ser agradecido con su actitud de darle espacio desde la prensa a los nuevos músicos que surgíamos. Ésa es la visión que tengo yo. Respecto a la charla esa concreta contigo en el Sorocabana donde yo hubiese expresado algún tipo de rechazo o discordia respecto a su persona, honestamente, Enrique, no me acuerdo, pero puede ser, tampoco la niego, pero no me acuerdo. Me acuerdo de que nos vimos ahí, pero no recuerdo haber dicho eso, aunque quizás sí lo dije.

Pero estamos de acuerdo en que, incluso si él no “acompañaba” la lucha directamente, con sus acciones él nunca puso la política por delante y siempre apoyó a los músicos que él consideraba dignos de apoyar, sin importar sus ideas políticas. 

Sí. Es cierto, y pienso que ése es el otro gran valor de él. Él no hacía ninguna preferencia ideológica al momento de apoyar la música uruguaya.

Vos hablabas de que en esa época Uruguay estaba “polarizado”, y es cierto. Pero ¿cuándo no estuvimos polarizados? En realidad, todos los países están polarizados. Yo vivo en EE. UU. desde 1984 (y visité por primera vez en el ’81) y ahora dicen que estamos “polarizados”, pero no recuerdo un día en el que no haya sido así. O estás de un lado o estás del otro, y eso de una posición “moderada” no existe, aunque votes por un tercer o cuarto partido. La izquierda y la derecha siempre existieron y existirán o, como decía Dylan, “arriba y abajo… y el abajo está cada vez más cerca del piso”. ¿Cómo compararías la polarización de antes con la polarización de ahora?

No sabría qué decirte en términos generales, en términos de la sociedad entera. Sí te puedo hablar de mí, como individuo. Y yo creo que, de hecho, yo creo haber tenido algunas modificaciones en ese aspecto, y creo que tiene que ver con la madurez de toda persona con el correr de los años, con el correr del tiempo. Es muy fácil ser, digamos, polarizado cuando uno tiene 18-19 años, es muy natural eso. El joven tiende a ver la vida más en blanco y negro, pero yo ya no tengo 18 años, ya he vivido mucho desde aquel entonces y es lógico que yo hoy tenga menos actitud de confrontación con mis conciudadanos y es razonable que tenga una mayor actitud de diálogo y entendimiento. Uno aprende en la vida, tal vez después de muchos golpes o de muchas idas y venidas y sinsabores, uno aprende que tiene que ser respetuoso con el otro, aún cuando piense distinto que uno, ¿verdad? Por lo menos yo he aprendido eso. Entonces no creo que yo hoy, 40 años después, tenga las mismas visiones o los mismos puntos de vista que a los 20 años. Si no, me parece que sería una persona muy cuadrada, muy rígida, ¿no?

Pero en el caso nuestro aquí en EE. UU., aunque lo que pasa acá afecta a todos, ¿qué tipo de diálogo se puede tener con alguien que vota a Trump, por ejemplo? ¿Siempre hay lugar para el diálogo? ¿No hay límites?

Yo pienso que sí. Una cosa es Trump y otra aquellos que lo votaron. Me parece que entre los que lo votaron, no todos, pero entre los que lo votaron también hay muchas personas desencantadas por una serie de sucesos en los últimos años que tienen que ver con el deterioro social, con la pérdida de trabajo o una cantidad de cosas, y uno puede entender a esas personas. No digo compartir su pensamiento o su voto, pero sí entender que, si esa persona decayó económicamente… O sea: si una persona y su familia y sus padres y sus tíos trabajaron siempre en la industria automovilística en Detroit, por ejemplo, y que luego perdieron su empleo, cayeron, bajaron escalones en la sociedad, pasaron a ser desocupados, etcétera, deben estar lógicamente tristes, disconformes. Y aparece una persona mesiánica que le promete esto y lo otro, y que “todo va a volver a ser como era antes”, entiendo yo que ese estadounidense de clase media baja o algo así pueda haberlo votado. Entiendo a esa persona, no a Trump, y por supuesto no estoy de acuerdo con Trump, pero sí puedo entender a esa persona, ¿me explico? Puedo tener un margen de comprensión dentro de la conducta de esa persona y no verla como un enemigo.

Yo no lo veo así, me parece que, en su gran mayoría, los votantes de Trump lo votaron por razones puramente racistas, pero entiendo tu opinión y la dejamos ahí, para no irnos del tema: López Domínguez.  En la época de Tótem, él insistió en no tocar ni hacer presentaciones en televisión por varios meses, y recién cuando el disco se hacía conocido, entonces ahí sí tocaban y arrasaban con el mercado. No recuerdo si fue Rada o quién, en un momento le dijo, “Flaco, hace tres meses que como arroz…” Y el Flaco le decía: “Bueno, aguantate porque faltan tres meses más”.

Es brillante, eso…

Sí, pero hoy, cuando nadie vende discos y el músico depende de tocar en vivo (salvo que tenga un gran éxito), ¿sería posible una estrategia así?

Bueno, vos acabás de decir la palabra: es estratégico, eso. López Domínguez manejaba brillantemente la estrategia. Una cosa que el propio músico, en el apuro de la supervivencia, y más en un país como el Uruguay, tan pequeño y donde todos nos morimos de hambre, no ves con claridad o no tenés la paciencia necesaria para… Ahí es donde está la función de un verdadero representante, de un verdadero manager: tener una mirada que no es la del propio músico; una mirada externa que ve más allá y que puede pla-ni-fi-car, establecer una estrategia a seis meses o a un año o a cinco años, y llevar a cabo las conductas más adecuadas para cumplir con esa estrategia. Ésa fue la brillantez, el adelantamiento que tuvo López Domínguez en nuestro medio: pensar y ver las cosas de esa manera. Porque nosotros los músicos, en el apuro por llegar a fin de mes, etcétera, jamás pensaríamos así, agarraríamos todas las ofertas que se presentaran, tocarímos en cualquier lado para agarrar ese dinero que necesitamos para llegar a fin de mes. Pero eso te imposibilita ver más allá, no te permite establecer una planificación. Es algo que también tiene que ver también con lo empresarial. Lógicamente, los músicos no estamos educados ni entrenados para tener una mirada empresarial en nuestra tarea, porque tenemos más bien una mirada artística. Son muy pocos los músicos privilegiados que también pueden tener una mirada empresarial. Generalmente son los que tienen más éxito. Si no, tienen a su lado a un buen manager o representante que piensa y mira por ellos, un poco más allá del momento inmediato.

¡Y él también se moría de hambre! No es que él comía y los músicos no… Aún sabiendo que, si los dejaba tocar, habría mucha guita para todos, porque todos (incluso López Domínguez) cobraban igual…

Sí, sí… Es un extraño caso de una gran objetividad empresarial, ¿viste? Una mirada muy certera de cómo se deben hacer las cosas. Repito: en un medio como el nuestro es muy difícil aplicar fórmulas que en otros lugares son más fáciles de llevar a cabo porque el mercado es más grande, tenés muchos lugares, ciudades, estados donde trabajar, mientras que en Uruguay todo se agota enseguida. Aplicar [aquí] fórmulas como esto que estamos hablando de la planificación y la estrategia, bueno… Es muy difícil y costoso, hay que tener una disciplina enorme. Por eso te hablaba yo de que fue un pionero. Hoy en día acá existe más la figura del manager y el representante, aunque sigue siendo muy difícil todo igual. Pero en esa época no había nadie que pensaba así. Vamos a entendernos: tanto a Tótem como a Psiglo les hizo mucho bien. Habrán pasado tres meses comiendo arroz, pero a la larga les hizo mucho bien.

En la siguiente página: el testimonio de Carlos “Pájaro” Canzani.

2 thoughts on “#94 / NEGRITUD: Recordando a Alfonso López Domínguez

  1. me emociono mucho el articulo, tuve la gran suerte de conocer al “flaco”
    me trajo muchos recuerdos lindos, fue un buen amigo y gran consejero
    saludos desde Uruguay.

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